«Compañeros de Piso» by Rosi Danan

Había oído (y leído) hablar bastante de esta novela, Compañeros de piso (The Roommate), muchas cosas buenas y alabanzas, sobre todo en TikTok. Así que, cuando tuve la oportunidad de leerla, dije, ¿por qué no?

Es la primera vez que leo a Rosie Danan; de hecho, solo tiene tres novelas publicadas, todas enfocadas al público juvenil, y esta es la única traducida al castellano hasta ahora. Compañeros de piso es la primera entrega de la serie The Shameless, donde el mundo del sexo y su conocimiento son el hilo conductor de las historias.

Oye, que sí, la historia está bien: engancha, es divertida, tiene un toque de romcom bien planteado y llevado. Los personajes molan, te meten en su relación, pero podrían dar más de sí. Y la escritora lleva la trama con humor y desenfado, con una redacción ágil que no se hace pesada. Pero… de ahí a que sea una historia genial, de esas que te hacen decir «¡guau!», hay un trecho.

Clara, la hija perfecta, la amiga perfecta, la estudiante perfecta…, que no se salta una norma, decide mudarse a Los Ángeles para vivir con su amor platónico (un amigo de toda la vida que pasa de ella) con la excusa de buscar trabajo. Pero se topa compartiendo piso con Josh, un tío genial, sencillo, sincero, directo y con un trabajo peculiar: es actor porno.

Y es de su convivencia, de cómo se relacionan, donde sale lo mejor de la novela. No es que ella se rebele contra lo que ha hecho hasta ahora, venza sus miedos o se atreva a hacer cosas que no haría en su entorno por el qué dirán, ni que descubra que su realidad no es la de todos y el amor triunfe como en toda novela romántica. Sino que lo mejor es:

  • Que enfrenta al lector, y también a los personajes, a los prejuicios, al qué dirán, a encasillar a las personas por sus trabajos y a las suposiciones sobre decisiones que se toman sin preguntarse por qué o si hacen feliz.
  • Y que habla sin tapujos de la sexualidad femenina, de que las mujeres tienen tanto derecho a disfrutar, a que las dejen hacer y a recibir lo que suele darse por defecto a los hombres: una mujer puede ver porno pensado para el disfrute de ambos, no para denigrar a nadie.

Porque sí, este libro es un gran alegato por la libertad, la sensualidad y la sexualidad de las personas en todos sus aspectos. Y, sobre todo, por la aceptación de que no se es mejor persona por trabajar en un tipo de proyecto/trabajo u otro, sino que somos nosotros quienes le damos valor o se lo quitamos. Que hasta que no ves los dos lados de la moneda, de una historia o de una persona, no puedes decir quién o qué vale más.

Dale una oportunidad al libro y léelo. Puede que compartas mi opinión, o no, pero seguro que te hace pensar sobre la libertad de cada uno a hacer, sentir o actuar sin que tenga que ser lo que tú creas correcto.


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