
Acabo de cerrar La fuerza del destino, de Tania Cordero, y tengo esa sensación de cuando terminas un libro y no sabes cómo explicarlo sin sentir que exageras, pero sabes que te ha gustado, y mucho.
Es una novela que sorprende por su capacidad de entrelazar misterio, romance y drama con una fluidez que atrapa desde el primer capítulo, gracias a su narrativa.
Porque, ¿hasta dónde llegarías para descubrir la verdad sobre la desaparición de un ser querido?
Sam, la protagonista, es una periodista marcada por la desaparición de su hermana Sofía. Desde entonces, su vida gira en torno a descubrir la verdad, y esa búsqueda se convierte en el pilar de su existencia, acercándola mucho al lector. Por otro lado, está Elías, un militar que vuelve a su ciudad después de años en misiones en el extranjero, con sus propios fantasmas, y cuyo camino se entrelazará con el de Sam y los crímenes relacionados con la desaparición de Sofía.
La narrativa va alternando las voces de los dos protagonistas, y ese es un acierto, porque a medida que avanza la historia, te sumerges en sus pensamientos: sientes su dolor, su rabia y su desesperación. Esto permite al lector comprender las motivaciones de los protagonistas desde su perspectiva, añadiendo capas emocionales a la historia y creando un vínculo más cercano con sus luchas internas.
Reconozco que Tania consigue una historia que se siente real, muy creíble. La evolución del vínculo entre Sam y Elías está muy bien construida: ella no es la típica heroína perfecta, está rota, pero sigue adelante con una fuerza nacida de la rabia y del dolor; Elías, por su parte, se muestra como un hombre frío que, poco a poco, va diluyendo esa frialdad ante el sufrimiento de Sam y la atrocidad de los crímenes que investiga. Es un romance que surge entre las grietas del pasado, sin prisa, pero con una autenticidad que se siente real, no forzada.
Además de los protagonistas, la autora consigue dotar de vida a los secundarios, dándoles un lugar importante en la trama y haciendo que cada uno aporte al desarrollo de la historia. Raquel, Samuel, Javi, Tomás y Matías no están solo de relleno; cada uno tiene su propia historia y sus propios demonios, lo que enriquece el desarrollo de la novela.
La trama está llena de giros que no te esperas, pero que, a medida que pasas las páginas, encajan como piezas de un gran puzle.
El estilo de Tania es directo, casi como si te estuviera contando la historia en un café. Describe los entornos, los paisajes, los silencios incómodos y los recuerdos de una manera que te hace sentir el pasado y el presente. Los temas —la culpa, el amor por una hermana, el destino— no son solo adornos, están bien entrelazados en cada página y te hacen pensar en «¿qué haría yo sí…?».
La fuerza del destino es un thriller con alma, de esos que te enganchan por la intriga, pero te atrapan por las emociones. Es una novela sobre la perseverancia, sobre el peso de los secretos y el valor de enfrentarlos. Es también una reflexión sobre cómo los lazos que creamos pueden ser más fuertes que los de sangre, y sobre el poder sanador de la verdad, por dolorosa que esta sea.
El libro es de esas lecturas que te hacen trasnochar porque necesitas saber qué pasa. Es una novela que sostiene el suspense mientras explora las emociones humanas con un estilo cercano y directo. Una lectura que engancha y sorprende.
