Tu historia, con más fuerza
La corrección de estilo no es rectificar por rectificar; es preguntarnos si el texto fluye y si dice lo que de verdad quieres decir. Mi trabajo consiste en ajustar el tono, el ritmo y el vocabulario según quién escribe y para quién lo hace, siempre con un respeto absoluto por tu identidad.
Para lograrlo, leo con todos los sentidos alerta: desenredo frases confusas, reparo errores de concordancia y elimino esas repeticiones innecesarias que estancan la lectura. Reviso que cada párrafo esté bien hilado y que la información avance con limpieza.
Al final, una buena corrección no se nota: tú reconocerás tu mano y tu intención en cada página, pero sentirás que tu texto es ahora más sólido, más claro y más fácil de leer. Es tu misma historia, pero depurada
