
Es la primera vez que leo a Sonia Puente y he de reconocer me ha sorprendido.
La luz que le falta a tu vida es una historia de contrastes: oscuridad y luz, dolor y esperanza, heridas y segundas oportunidades. Una novela que combina el romance con la intriga y que, pese a ciertos altibajos, logra mantenerte pegada a sus páginas hasta el final.
Narrada en primera persona y con un doble punto de vista —el de Miles y el de Ileana—, la historia nos permite asomarnos a dos almas marcadas por el pasado. Miles Turner es un hombre hermético y obsesionado con un episodio que lo destrozó: un secuestro sufrido en su juventud que aún lo persigue. Vive encerrado en su propio dolor, refugiado en su trabajo y en su ansia de venganza. Ileana Castro, en cambio, es puro optimismo, y aunque también conoce el sufrimiento —perdió a sus padres de niña—, ha aprendido a mirar hacia adelante, rodeada de afectos y con el corazón dispuesto a seguir latiendo, incluso cuando la vida se empeña en ponerle obstáculos.
El destino los obliga a trabajar juntos y, como era de esperar, saltan chispas. Son polos opuestos: él es oscuridad y ella, luz. Entre discusiones, pullas y desencuentros, surge una atracción que ninguno de los dos espera. Lo bonito es que el romance no se precipita: la relación se construye poco a poco, con momentos de tensión, humor y ternura.
La escritora maneja muy bien los matices emocionales. Alterna capítulos ambientados en el presente con otros donde el presente y el pasado conviven —los traumas de Miles—, lo que nos permite comprende al protagonista masculino. En esos pasajes, la autora logra transmitir el peso del pasado y la necesidad de sanar para poder amar. Además, introduce una trama de intriga que añade ritmo y misterio, relacionada con aquel secuestro que cambió la vida del protagonista. Aunque algunos lectores pueden sentir que el hilo policial no termina de estar del todo bien cerrado, la tensión se mantiene hasta el desenlace y cumple su función de sostener la historia.
Otro gran acierto son los personajes secundarios. Darío, el guardaespaldas y amigo leal de Miles, roba más de una escena con su carisma; Salma, la amiga de Ileana, aporta humor y frescura; y sus tíos, añaden ternura y humanidad. Estos pequeños detalles contribuyen a que la novela respire calidez y cercanía.
Quizá donde la historia flojea un poco es en el desarrollo final de la trama y cómo se comportan los protagonistas: hay momentos en que el desarrollo emocional parece saltar pasos, los motivos del porqué del secuestro de Miles y todo lo que eso conllevó y conlleva, y el cierre de la historia deja con la sensación de que faltó un poco más de profundidad en esa evolución sentimental. Aun así, el epílogo deja el corazón calentito, y eso siempre es buena señal.
La luz que le falta a tu vida es un enemies to lovers de oficina con tintes de thriller, un relato sobre sanar las heridas, sobre dejar que la luz entre incluso cuando parece que solo quedan sombras. Una lectura que emociona, entretiene y recuerda que el amor, cuando llega, también puede ser una forma de redención.
Enteaquiyahora
